Italia lleva a juicio a Google

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En el año 2006 un grupo de niños filmó un video en donde se burlaban y acosaban a un niño con autismo. Esto no termino aquí, ya que el video fue colgado en Google Video y recién retirado luego de dos meses cuando varios usuarios comenzaron a quejarse de ese material.

La organización Vivi Down (un grupo que defiende los derechos de los niños con Down) presentó la denuncia a la justicia ya que no solo se insultaba al niño, sino también a ellos mismos. El poder judicial de Italia dictaminó seis meses de cárcel contra el vicepresidente senior y máximo ejecutivo del área legal David Drummond, el ex miembro del consejo de administración de Google Italia George De Los Reyes y el asesor mundial de privacidad Peter Fleischer.

Ahora bien, he aquí la cuestión. Google apeló inmediatamente que ellos no son responsables directos del material que cualquier usuario suba a su red (de hecho, esto debe estar especificado en alguna parte del sitio que siempre obviamos). Tal es así que el director de Comunicaciones de Google, Bill Echikson dijo lo siguiente:

Ellos no lo colgaron, no lo rodaron, no lo revisaron y aún así han sido hallados culpables

Y si, es cierto. Pero también es cierto que son los responsables de una empresa. Yo si como empleado me mando una macana, llevan a juicio a mi empresa por más que no sean responsables directos de mis acciones. Pero Echikson tiene otro punto a favor: el caso fue presentado por Vivi Down, adjudicando síndrome de Down al niño acosado durante tres años cuando en realidad, se trataba de un niño autista. ¡Tremendo lió!

Esto es un tema recurrente en la Web y que cada vez genera más polémica. Por un lado tenemos a grandes empresas que brindan servicios gratuitos para que podamos compartir lo que sea, como sea y cuando sea. Pero por el otro lado seguimos siendo los mismos y dentro de ese grupo hay gente que decide mostrar cosas horribles. Ojo, este no es el caso porque se trataba de niños y estos todavía no pueden decidir que esta bien o que esta mal. Pero hay numerosos casos de pedofilos o violadores que utilizan estas redes para mostrarse o captar victimas.

Por ahora el caso parece terminar favorable para Google, las condenas fueron suspendidas y ninguno irá a la cárcel. Pero la cuestión sigue planteada. ¿Deben las empresas comenzar a hacerse cargo de lo que se sube a sus redes? Yo la verdad todavía no puedo formar una opinión concreta. ¿Ustedes?

Vía: La Nación

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Sergio Andrés

Me llamo Sergio Andrés Rondán, vivo en la ciudad de Campana, estudio Licenciatura en Letras en la UBA y trabajo en la municipalidad de mi ciudad en la Dirección General de Informática y Comunicaciones (DGINF). Metalero de la vieja escuela, defensor de la cultura libre, bloguero, casi peronista, borracho inmune al fernet, escritor consagrado en Patolandia, etc.

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5 Comentarios en este artículo

  1. De ninguna manera! Precisamente ayer escribí un post con una reflexión sobre este tema: http://www.netstorming.com.ar/soft/blog/2010/02/25/ejecutivos-de-google-condenados-%C2%BFpero-por-que/

    Dejo el link porque allí expreso mi opinión.

    Saludos!

  2. Oceano  

    A mi entender, cada participante de estos sucesos tiene una responsabilidad frente a lo que se sube a la red, como quien la transmite y desde luego, como quien (tambien) le llega este tipo de informacion (digo informacion porque toda imagen, texto, video, o sonido, es una informacion que se transmite y se incorpora a nosotros)que opta o elije ser parte de este encadenamiento. Por eso creo que es responsable tanto la empresa (Google, YouTube o cualquiera que este en este tipo de actividades) que tendria que tener mas fino el lapiz a la hora de optar con alojar (o no), determinado contenido (teniendo en cuanta, desde luego, que ese material sera descargado por un tercero).
    Entiendo que tambien, las personas (si es menor de edad, los padres, encargados, responsables o tutores del menor, por que, en base al ejemplo que das de ser parte de una empresa, son los padres quienes tiene responsablidad sobre el accionar de sus hijos)son responsables (o deberian responsabilizarse) de las cosas que suben a la red, por que (y permitaseme el extremo) si una persona pone una bomba en el hall de entrada de un aeropuerto y esta estalla, los responsables son tanto la seguridad del aeropuerto como la persona que dejo la bomba (bomba, o pedofilia o videos de violaciones etc, para el caso, el atentado es siempre contra un tercero, y los terceros, tanto en la “bomba”, como de los contenidos “extremos”, tambien los son). Asi pues, digo, la persona (mas o menos es sus cabales) que sube un video que ofende o puede llegar a ofender a un tercero, tambien pesa sobre esta persona responsabilidad.
    Ahora, quien descargar tambien, es responsable frente a lo que sabe que es lo que esta descargando. Si es conciente de esto, es responsable de la descarga, ahora, si no lo es, no es responsable pues desconoce su contenido (ej.: Youtube en donde podes encontrarte con un titulo tal, y el contenido es todo lo contrario o -como suele ocurrir- el tema es de un contenido netamente sexual).

    Frente a la sucesion de responsabilidades, creo que cada uno tiene una cuota (minima o maxima) de responsabilidad frente a lo que se sube, como lo que se aloja, como lo que se baja.

    Y de todo esto, y siendo puntual, me salta una pregunta: ¿Donde estaban los padres de los chicos que filmaron esa situacion, y donde encuendra sus responsabilidades frente a la educacion de los mismos?

    Sin mas, y espero a ver sido claro.

    Oceano.

  3. Me parece cualquiera, los responsables son aquellos que molestaron al niño y de última, los que filmaron la escena y la subieron a Internet. La empresa no tiene nada que ver.

  4. Mardel   twitter  

    Antes que nada, me reconforta leer opiniones como la de Oceano, tan escasas por elocuentes. Trataré de no reiterar ciertos puntos suyos por ya haberlos expuestos inmejorablemente él.

    Por mi parte, opinaré de la manera que sigue (con una metáfora) porque ya he hablado bastante sobre el tema en otros foros y como que me estoy aburriendo de mí mismo.

    Yo me lo imagino parecido a esto: en una localidad existe una plaza pública. Los habitantes de la misma, aunque con sus impuestos indirectamente consiguieran su realización, no la construyeron. Fue el gobierno local. Éste está obligado a prestarle mantenimiento y cuidar que se conserve el orden en ella. ¿Para qué? Para que justamente ese espacio sea utilizable. Vamos, que la plaza está a cargo del gobierno, por lo que podría decirse que “es” suya. Pero la gente, aunque no sea dueña de la plaza (ya que en todo caso “es de nadie”) sí tiene la responsabilidad de hacer un buen uso de ella. Y eso no es poca cosa.

    Por razones obvias, no se puede estar al tanto, paso por paso, y al momento, de todo lo que haga cada una de las personas que visitan la plaza. Además, se entiende que dicho espacio está destinado a actividades provechosas para la comunidad. O sea que, intrísecamente, no habría motivos para desconfiar, de inicio, de los actos y las motivaciones de la concurrencia. Sin embargo, sabemos que el mundo es mundo y nunca falta quien se presente en la plaza únicamente para joderla o joder a otros, contradiciendo totalmente las razones esenciales por las que la plaza existe. Entonces, por supuesto, hay que tomar medidas. Pero no sólo por una malentendida preservación moral, sino, sobre todo, para que ese espacio siga siendo utilizable en su naturaleza original por todos los demás que sí respetan, aprovechan y, al hacerlo, engrandecen la existencia de la plaza.

    Ahora supongamos un delito, o un crimen incluso, dentro de los límites de la plaza. ¿Denunciaremos, enjuiciaremos y condenaremos al gobierno por ser el responsable directo de la plaza? Por supuesto que no: lo que deberemos hacer será señalar al culpable real y exigir (ahí sí) que la entidad encargada de la plaza tome medidas para prevenir, en lo futuro y hasta donde sea posible, que no se vuelvan a cometer actos semejantes. Si no lo hace, entonces sí tendremos el derecho, como usuarios responsables de la plaza, no sólo de criticar la autoridad y los mecanismos del órgano responsable, sino de simplemente dejar de asistir a ese lugar y desentendernos si, por ese abandono, eventualmente decae o incluso se pervierte. ¿Por qué? Porque sencillamente, antes de velar por un bien común, es imprescindible salvaguardar el propio. Y yo no voy a seguir yendo a un sitio donde sé que incluso puedo ponerme en riesgo.

    Ahora bien, muchas de las atrocidades que se cometen, aunque no seamos ejecutores de ellas, ni tengamos la autoridad ni los medios para repararlas, no escapan del todo a nuestra responsabilidad. No hace falta explicar que su existencia se debe, en muchos casos, a nuestra propia apatía, ignorancia, consumo e, incluso, mero entretenimiento. No son pocas las personas (y esto me da mucha vergüenza como miembro de la sociedad) que piensan que porque algo no es su culpa tampoco es su responsabilidad. En el caso de los contenidos de Internet, útiles o perniciosos, esto está muy claro: existen y proliferan gracias a nosotros. Ante un ejemplo como el del video en cuestión (y ejemplos sobran), yo podría alegar que no me interesa, que no lo conozco, que no veo ese tipo de cosas o que simplemente entretienen mi morbo natural pero no hago más: no lo aplaudo, reproduzco o difundo. Es decir, que “a mí no me metan, yo no tengo la culpa”. De hecho, podría decir que lo repruebo pero que no está en mis manos hacer nada… Pues estaré jodido, porque, aunque no tome parte, el sólo saber de ello me obliga, éticamente, a por lo menos levantar la voz y colaborar en generar conciencia en otros.

    ¿De qué sirve calificar algo únicamente como bueno o malo si no argumento, si no propongo? ¿Qué utilidad le brindo a los demás con esa actitud? Vamos, que juzgar es re fácil, pero hacer algo, lo necesario mientras esté a mi alcance, es el verdadero mérito.

    Yo no puedo culpar al “gobierno” de la metáfora por el delito. Culpo al delincuente. Pero sí le exijo al primero que, ante cualquier próximo caso de este tipo, opere -y cree, si no los hay- los mecanismos necesarios para repararlos y prevenirlos.

    Internet sólo se tiene a sí misma. De nosotros, de nuestra responsabilidad como usuarios, depende su libertad y autonomía todavía plausibles: la libre expresión, el libre tráfico, la libre evolución.

    ¿Qué esperamos? ¿Dar los pretextos suficientes para que entidades externas, ignorantes de la naturaleza y los fenómenos virtuales, vengan (como amenazan hacer en España) a coartar nuestros blogs, webs y redes?

    Recuerden: para bien y para mal, en Internet ningún país es parte del extranjero.

    Gracias por la entrada, Sergio. Estas cosas en ningún momento sobra ponerlas sobre la mesa.

  5. inadliah  

    Mardel iba a comentar pero al leerte me quedé sin palabras, no hay que ser repetitivo…Opino igual a ti.La metafora que usas,…genial!

    Es inadmisible volcar todas las culpas en la empresa que aloja el servicio, a los primeros que deberían cuestionarles es a los padres de los niños…

    sl2

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