Ayer más de uno habrá estado embobado mirando y esperando que su película favorita ganará el mundialmente reconocido premio que entrega la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas. Yo fui uno de ellos que esperaba que El secreto de sus ojos ganara y por suerte lo hizo. Pero bueno, esa no es la cuestión de este post.
¿Que se premia en los Oscars? Las mejores películas, los mejores actores, los mejores guionistas y a todas esas personas que hicieron posible que su film se destacara de los otros. Pero, ¿quien esta atrás de todos estos premios, las películas, los directores, los guionistas, los sonidistas, los actores y todo el séptimo arte? ¡Las grandes industrias cinematográficas! Y todos sabemos lo que eso significa.
Primer década del segundo milenio. ¡Que lejos quedó el 2000 y su catastrófico fin del mundo! ¿Que cambió en la industria del cine en esta ultima década? Nada ¿Y desde que se celebran los Oscars? Nada. Bueno quizás si cambiaran algunas cosas, el Copyrigth se extiende cada vez más, exponenciando las ganancias de las grandes corporaciones y dejando a los autores inválidos frente a contratos leoninos (me adjudico la palabra que utilizó Litto Nebbia).
¿Como siguen las cosas en el mundo? Exactamente igual que cuando nacieron los Oscars. En realidad, peor. Tenemos a organizaciones como la IIPA que intentan meterse en los países que según ellos, no cumplen a raja tabla con la política de la propiedad intelectual. Por el otro, los países más avanzados persiguen y condenan a quien descargue cualquier cosa de Internet para su uso personal, instituciones nefastas como la SGAE son el vivo ejemplo de políticas que van en contra de la libertad individual y el progreso cultural de la humanidad.
¿Como seguirán los Oscars? Igual que siempre, por lo menos durante un buen tiempo. Las empresas seguirán presionándonos a todos y tratándonos de criminales mientras desde nuestros hogares sintonizamos (y sintonizaremos) esa gran ceremonia, tributo a grandes estrellas de Hollywood, pero bajo el velo complaciente de la enorme y retrograda industria cinematográfica norteamericana.
¿Tendremos alguna vez una ceremonia del Oscar más libre? ¡Ojala algún día suceda! Por lo pronto hay que ver hasta donde avanzan las corporaciones defensoras acérrimas del modelo de propiedad intelectual. Esperemos que pronto cambien los paradigmas y todo podamos disfrutar de una cultura más libre.
