
Mucha gente suele pensar que a mayor el tamaño y precio de un equipo fotográfico, mayor la calidad de las fotos resultantes. Y aunque muchas veces así es, la verdad es que son dos cosas que no van de la mano. Quizá lo cierto aquí sea que, quienes gustan y/o viven de la fotografía serán los que compren ese tipo de equipos. Pero de eso a que automáticamente resulten buenas fotos, no lo creo.
Hay toda una ciencia y una vida de experiencia y experimentación detrás de quienes crean obras de arte con sus fotografías. Y no sólo se trata de sus cámaras. Sino de estudio y quizá también una especie de don con el cual se nace. Que más que todo llamaría, un ojo observador.
Para demostrarlo nada mejor que el siguiente vídeo, donde a un fotógrafo profesional se le quita su principal herramienta de trabajo (Una reflex de las caras), y en cambio se le dota con un flamate iPhone 2G. Que tendrá que utilizar para realizar una sesión de fotos.
Y así sin más, mejor les dejo el vídeo, y ya juzgarán ustedes si la cámara hace al fotógrafo, o el fotógrafo es quien se hace a sí mismo.