Dot Baires, y cómo NO quedar mal con la generación “punto com”

Los que vivimos en Buenos Aires, desde hace un tiempo ya que venimos viendo anuncios sobre la apertura de un nuevo centro comercial, “Dot Baires”. La estructura arquitectónica es impresionante, la estética de las publicidades muy agradable, y por más que “Dot” no sea una palabra linda para pronunciar mientras hablamos en español (las “t” al final son conflictivas, y no es lo mismo decir “dot” mientras hablamos en inglés, que mientras hablamos en castellano), tiene onda.

Hasta ahí todo precioso, salvo por un pequeño gran detalle, del cual me entero hoy en Alterblog (gracias a Manu que lo compartió en GReader). La estética de la página web está ¿estaba? literalmente copiada de una empresa británica (en este momento, solo hay una imagen al estilo “coming soon”). Y aquí es donde empiezan las controversias.

Y es que en un emprendimiento en el cual el departamento de prensa anuncia que el nombre hace referencia a la “generación .com”… bueno, tendrían que saber que esto no iba a tardar en salir a la luz. De todas formas yo no planteo juicios de valor aquí. El permiso pudo haber sido pedido, las licencias compradas, o realmente se quedaron tan enamorados de la estética del sitio británico que contrataron a la misma gente para hacerlo igual. Igual, igual, porque ni un color, ni una posición del menú, nada variaron. Y aquí es cuando nos preguntamos, ¿a quiénes apuntan realmente? ¿Entienden la esencia de la generación .com? O más precisamente, ¿se puede hablar de una generación .com?

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Dotbaires

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Chromazone

Esto no es sino otro caso para reflexionar sobre la forma en la que las grandes empresas buscan “conectar” la vida digital a la “tradicional”, a veces con mayor o menor éxito, en un contexto donde ya es imposible ignorar la importancia de Internet en la vida de (casi) todos.

En cuanto al Shopping, que viene a ser solo un actor más en esta obra que vemos todos los días, bueno, será cuestión de ver qué hacen con su sitio web. En cuanto al resto del proyecto, no creo que los afecte en absoluto, y seguramente cuando pase el furor de la apertura me dé una vuelta por allí, mire vidrieras, y les escriba algo desde mi netbook.

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