¡Que lindo era pintar con los dedos en la infancia! Mancharse las manos y sentir las temperas que luego se unían a algún papel para formar un garabato infantil, era tan tierno. Y si llegábamos a pintar alguna pared, ¡ay de nuestros padres! Pero los tiempos cambian y hasta pintar con las manos ya no es lo que era. ¡Si hasta con el iPad se pueden hacer obras de arte espectaculares!
