Una pequeña reflexión que me encontré en un libro muy antiguo (De 1961), y que al hojearlo descubrí hablaba sobre fotografía. Claro que en ese tiempo sólo había fotografía analógica, pero he modificado un poco el texto para adecuarlo a estos tiempos.

¿Sabías que tendrás dos cámaras durante toda la vida? Naciste con ellas. Son tus ojos. En cada momento, cuando estás despierto, estás fotografiando el mundo en que vives. Te proporcionan una fotografía a colores y en tercera dimensión de tu casa, de la oficina, el centro de la ciudad, de la gente que te rodea, de cada persona y cosa que encuentres en tu camino.
La cámara sin embargo, tiene una ventaja sobre los ojos: Puede «recordar» en forma permanente cualquier escena que haya visto mucho mejor de lo que puedes hacerlo tú. El cerebro puede grabar lo que has visto, pero pronto lo olvida. En la misma forma las imágenes que recuerda tu cerebro cambian, aun cuando estés pensado en ellas. Pero cualquier imagen que ve una cámara constituye una memoria completa en todos sus detalles y que nunca cambiará.