El inesperado regreso de Cecilia al blog (?) me motivo para inspirarme y escribir algunas cosas un poco más «originales». Así que empece preguntándoles cuales juegos amaban y nunca pudieron completar. ¡Hasta que no encuentre a más de 2 personas que me digan que ganaron el Elvira sin truco, no voy a dejar de leer los comentarios! Como les decía, hoy voy a retomar un poco a Ceci y a escribir algo que venia pensando hace tiempo y que el post de ella me recordó.
Hablemos de Internet. De más está decir que Internet cambio nuestras vidas y todas esas cosas que leemos hasta el hartazgo en cientos de sitios y blogs. Pese a todos esos cambios, pese a la masificación del medio, al auge de las redes sociales, de los sitios de compra, de alquiler de películas y de streaming de video, el uso de Internet sigue siendo visto como algo «malo», alejado de nuestras vidas.
Nosotros mismos nos «excluimos» y tratamos de separar nuestra vida «real» de nuestra vida «virtual». En los tiempos que corren es una estupidez. Internet es parte de la vida, de eso que llamamos «vida real» y es un despropósito intentar separar ambas partes. Trabajo 8 horas detrás de una PC, conectado, y no me parece que deba seguir creyéndome ese cuento de los dos tipos de vidas. Los bytes, además de ser libres, existen.
Entonces, ¿por qué seguimos alimentando esos prejuicios hacia Internet? ¿Por qué le damos de comer a las viejas generaciones y a los grandes medios tradicionales que alimentan esos lugares comunes? Estamos en el nuevo milenio y debemos dejar de pensar como si estuviéramos en los 90´. ¿Ustedes que opinan? ¿Es internet la vida real o no? ¿Hay que seguir separando ambos mundos?


